Sin nombre

June 1, 2020

 

 

 

Un día, sola, salí a caminar

Me acompañaban el viento y mi sombra

Miré hacia el cielo y no pude evitar sonreír

Me llenaba el alma el color naranja que se asomaba por las nubes

Y me arropaba en un cálido abrazo

Mi sombra se hizo cada vez más larga y grande

Y el viento dejó de soplar

Era yo, sin aliento, ante tal suspiro del viento.

Poco a poco se fugaba aquella risa del cielo y mi sombra se desvanecía con ella

En la oscuridad, volví a casa aún más sola,

Pues mi sombra y el viento ya no me acompañaban.

Así, sin más, me acosté y me abrigué,

Esperando a que, al día siguiente, en el atardecer, pudiera volver a verle sonreír.

 

 

 

-Anónima.

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